Un informe de International Land Coalition además da cuenta que el 1% de las explotaciones más grandes controlan más del 70% de las tierras agrícolas del mundo. Asimismo, sostiene que desde la década de 1980 han aumentado los monocultivos más destructivos.

En la mayoría de los países, la desigualdad en materia de tierras está aumentando”, afirma el inicio de un informe emitido por International Land Coalition (ILC) publicado el martes 24 de noviembre de 2020.

El reporte que expone las causas y consecuencias de la desigualdad de la tierra, y que a su vez analiza posibles soluciones, indica que históricamente la desigualdad en esta materia está relacionada a los legados del colonialismo, la conquista y la división.

“Desde principios del siglo XX hasta los decenios de 1960 y 1970, las políticas agrarias centradas en los pequeños productores y los agricultores familiares, junto con las políticas de redistribución de la tierra aplicadas por varios gobiernos, dieron lugar a que las principales medidas mundiales de desigualdad de la tierra registraran una caída lenta pero constante. Sin embargo, desde el decenio de 1980, la desigualdad en materia de tierras ha vuelto a aumentar”, plantea. 

Según los resultados de la investigación de la Iniciativa sobre la Desigualdad de la Tierra, esto último se debe en gran medida a los modelos de agricultura industrial que “en gran escala apoyados por políticas dirigidas por el mercado y economías abiertas que dan prioridad a las exportaciones agrícolas, así como al aumento de las inversiones del sector empresarial y financiero en la alimentación y la agricultura, y a la debilidad de las instituciones y mecanismos existentes para resistir la creciente concentración de la tierra”. 

“La concentración de la propiedad y el control da como resultado un mayor impulso a los monocultivos y una agricultura más intensiva, ya que los fondos de inversión tienden a trabajar en ciclos de 10 años para generar retornos”, dijo al periodico inglés The Guardian, Ward Anseeuw, especialista técnico senior de International Land Coalition, quien dirigió la investigación junto con un grupo de socios que incluía a Oxfam y World. Laboratorio de Desigualdad.

El 1% de las empresas agrícolas del mundo explota el 70% de los campos de cultivo

International Land Coalition estima que hay aproximadamente 608 millones de explotaciones agrícolas en el mundo, y la mayoría de ellas siguen siendo explotaciones familiares. Sin embargo, el 1% de las explotaciones más grandes explotan más del 70% de las tierras agrícolas del mundo, mientras que “más del 80% son pequeñas explotaciones de menos de dos hectáreas que, por lo general, están excluidas de las cadenas alimentarias mundiales”.

“Esta tendencia amenaza directamente los medios de vida de aproximadamente 2.500 millones de personas en todo el mundo involucradas en la agricultura en pequeña escala”, advierte el informe, que se basó en 17 artículos de investigación encargados especialmente, así como el análisis de los datos y la literatura existentes.

Respecto a las diferencias en las regiones, señala que pese a que varían los resultados, desde 1980 en todas ellas, la concentración de tierras ha ido aumentando significativamente. En el caso de América Latina sigue siendo la región más desigual, mientras que en los países asiáticos y africanos la muestra aumenta proporcionalmente más cuando se incluyen el valor de la tierra y las poblaciones sin tierra. 

La mayor falta de tierra se da en América Latina, donde el 50% más pobre de las personas posee solo el 1% de la tierra, mientras que en los países asiáticos que “parecían moderadamente equitativos según las medidas tradicionales -como la India, Bangladesh y el Pakistán- se encuentran entre los niveles más altos de desigualdad cuando se incluyen el valor de la tierra y la población sin tierra. 

Respecto a los cambios que sugiere el informe, plantea “la urgencia de abordar la desigualdad en materia de tierras”, está interrelacionada con que se adopten medidas respecto de otros problemas como las crisis climáticas y ambientales, pobreza y enfermedades, “será necesaria una profunda transformación de las relaciones de poder (…) Las soluciones requerirán cambios importantes en las normas políticas, económicas y jurídicas”.

Además concluye que han sido principalmente las mujeres, los pueblos indígenas y las comunidades locales, quienes protegen los medios de vida sostenibles, la preservación de la biodiversidad, la conservación biocultural y la justicia social.

Con información de: Interferencia y El Espectador

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