Hace 80 años, en 1940, la Alemania nazi invadió Polonia y convirtió un sector de su capital, Varsovia, en un gueto. En está carcel poco más de 3 km2 encerraron a unos 450 mil ciudadanos judios. Se estaba colocando al 30% de todas las personas de Varsovia en el 2.4% de la ciudad.

Y redujeron las raciones a un 10% de lo que debería ser una dieta normal.

Y junto con el hambre se desató una epidemia de tifus, enfermedad que en aquella época mataba entre el 10% y el 40% de los infectados.

En octubre de 1941 unas 100 000 personas se habían contagiado y 25 000 habían muerto de tifus, se pensaba que el tifus mataría a toda la población judia. Y sin embargo, la epidemia se detuvo, ¿qué hicieron?

La hambruna y la alta densidad de población convirtieron esa gran cárcel en el caldo de cultivo perfecto para la enfermedad.

1. Distanciamiento social

Un grupo de investigadores australianos, de la Universidad RMIT, iniciaron una investigación histórica. Y luego, empleando modelos matemáticos descubrieon las medidas de salud pública que asumieron los judios para sobrevivir.

«La dinámica de transmisión del tifus en el gueto de Varsovia era generalmente a través del contacto o la proximidad a un individuo ya infectado, ya que esto permitía que los piojos pasaran de un huésped a otro en el gueto densamente poblado», señala el trabajo.

Por lo tanto se practicaron medidas de «distanciamiento social», para que las pulgas de los infectados no pudieran pasar a las personas sanas.

En tanto, la letalidad de la enfermedad aumentó fuertemente debido a la desnutrición, que hacía que las personas infectadas no tuvieran un sistema inmunológico fuerte como para poder combatir la infección. Incluso quienes lograron recuperarse del tifus a menudo murieron de hambre en la convalecencia.

El tifus mató a muchos durante las dos guerras mundiales, incluyendo a Ana Frank, una de las víctimas más famosas del Holocausto.

2. Nutrición

En mayo de 1941 los alemanes decidieron que no había que malgastar la fuerza productiva que representaban los judíos del gueto y aumentaron las raciones a algunos para que pudieran trabajar. También hicieron la vista gorda al contrabando de alimentos.

Esto permitió a los líderes del gueto organizar un «programa de alimentación» que consistía en una red de comedores comunitarios. Así se mejoró la nutrición general. Por otra parte, se organizaron muchos cursos para educar sobre salud e higiene, y se conformaron brigadas que pasaban a inspeccionar las casas.

Además, el Departamento de Salud y el Consejo Judío desarrollaron programas y medidas de saneamiento complejos y muy elaborados con el objetivo de erradicar el tifus», cuentan los investigadores.

Sobrevivientes del gueto recuerdan que una de las estrategias de prevención que se utilizaron fue el uso de un peine fino, que se usaba para atrapar y matar a las liendres, los huevos de los piojos.

Según el estudio, todas estas medidas combinadas lograron contener al tifus.

Con información de La Vanguardia y de BBC Mundo

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