Erwin Neher, siendo adolescente, y por pura curiosidad, desarmaba radios y relojes para ver cómo funcionaban por dentro.

Luego aprendió que el cuerpo humano, al igual que las radios y relojes, también tiene electricidad, un dato que le pareció fascinante, y que que lo llevó a estudiar biofísica: área de la ciencia que se ocupa de los fenómenos eléctricos en los organismos vivos.

Y por ello Neher estudió física y medicina. En 1999 obtuvo el Premio Nobel de Medicina por sus estudios sobre cómo las células pueden transmitir mensajes eléctricos.

La curiosidad

Neher piensa que curiosidad es una cualidad que todos tenemos, especialmente los niños. Ellos quieren explorar el mundo, quieren averiguar sobre todo lo que les rodea, y ensayar haciendo (y destruyendo) cosas.

Un investigador es alguien que preserva esa curiosidad cuando llega a ser adulto. Es alguien cuya mente está cautivada por las ganas de saber, de probar, de entender algo.

Muchas personas, cuando envejecen, van perdiendo la curiosidad.

¿Qué podemos hacer para mantenernos curiosos por siempre?

Erwin Neher piensa que solamente debemos estar intentando cosas nuevas.

En el caso de los niños, hay que dejarlos hacer cosas por ellos mismos, qué averigüen por ellos mismos las leyes de la física, por ejemplo.

Y, por supuesto, la educación debe ser más interactiva, en la que los estudiantes se hagan preguntas, y los mismos estudiantes intenten encontrar sus propias respuestas a ciertos problemas.

Se debería fomentar una cultura en la que las iniciativas sean reconocidas, y que sean recompensados por innovar o implementar mejoras.

Me refiero a cualquier medida que vaya en contra de la rutina, que vaya en contra de que la gente haga lo mismo todo el día.

Con información de BBC News

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here