A lo largo del siglo XX se ha producido un salto espectacular en la cartografía cerebral. Un ejemplo de ello es el atlas publicado en 2013 por el proyecto BigBrain, una iniciativa de los centros de investigación Montreal Neurological Institute y German Forschungszentrum Jülich.

Los investigadores utilizaron el cerebro sano de una mujer fallecida a los 65 años. El órgano fue primero escaneado mediante resonancia magnética y después seccionado en 7.404 rebanadas de 20 micras de grosor, utilizando un microtomo. Una vez teñidas y digitalizadas todas las secciones en alta resolución mediante un escáner óptico, un sistema informático se encargó de hacer la reconstrucción digital.

Luego de cinco años de trabajo, el resultado es un mapa en 3D con una resolución de 20 micras. Como comparación, esta definición es 50 veces mayor que la alcanzada por otros proyectos de mapeo cerebral como el Allen Brain Atlas, un proyecto impulsado por el cofundador de Microsoft Paul Allen y cuya resolución es de 1 milímetro.

El atlas de BigBrain está disponible en internet, libremente accesible a cualquier usuario, y el nivel de zoom que ofrece permite llegar a apreciar las neuronas individuales.

La ciencia ya logró explorar con todo detalle el cerebro de organismos simples como los gusanos; asimismo, se logró mapear por completo el cerebro de especies más complejas como el ratón.

En el complicado cerebro humano aún queda mucha terra incognita, pero es un camino de exploración que estamos recorriendo y que está llamado a transformar nuestro conocimiento y nuestra capacidad de luchar contra las enfermedades neurodegenerativas, uno de los grandes retos médicos del siglo XXI. 

Con información de: Wikipedia y Materia

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