La primera mujer en publicar un artículo científico

La marquesa de Châtelet, nacida como Gabrielle Émilie Le Tonnelier de Breteuil, estaba predestinada a una vida cortesana por la posición de su padre, jefe de protocolo del Rey Sol, Luis XIV de Francia. Dentro de ese destino entraba el matrimonio de conveniencia con un militar, que fue quién le consiguió el título de marquesa.

Pero Émilie desde pequeña ya había mostrado, de manera muy clara, cuáles eran sus intenciones: cuentan que a sus tres años un criado le hizo una muñeca vistiendo con ropas un gran compás de madera. Émilie aceptó el regalo, pero desnudó el compás y comenzó a trazar círculos con él. Una niña precoz.

Du Châtelet cumplió con su rol como esposa dando a luz a tres hijos, pero a partir de entonces se entregó a la ciencia en cuerpo y alma. Y cuando decimos en cuerpo lo decimos en serio porque en ese empeño tuvo un peso relevante su relación amorosa con Voltaire, quien se instaló en su casa con el consentimiento de su marido que, como buen militar, solía estar siempre en campaña.

Los dos amantes cultivaron juntos su pasión por el conocimiento, e incluso compitieron un premio de la Academia de París con sendos ensayos sobre la naturaleza del fuego. El trabajo de Du Châtelet fue el primero de una mujer publicado por la Academia francesa.

Las contribuciones de Du Châtelet fueron numerosas, pero se la recuerda por su traducción al francés de los Principia Mathematica de Isaac Newton, a los que añadió comentarios como un concepto innovador de la conservación de la energía. De ella escribió Voltaire que fue “un gran hombre cuya única culpa fue ser una mujer”. Y precisamente por ser mujer murió, falleció a causa de las complicaciones tras el parto de su cuarto embarazo.

Con información de: Open Mind

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