¿De qué se alimenta el cerebro?

De azúcar, ¡sí, de azúcar!

Todas las neuronas de tu cerebro se alimentan de azúcar, pero de un tipo de azúcar llamado glucosa.

¿Qué es la glucosa?

La glucosa es un tipo de azúcar formada por moléculas grandes que cuando se convierten en moléculas pequeñas, liberan una gran cantidad de energía, y esa es la energía que necesita tu cerebro.

En pocas palabras: la glucosa es el combustible de tu cerebro. Un automóvil necesita combustible para poder funcionar. Tu cerebro necesita glucosa para poder funcionar.


El cerebro de un adulto consume unos 20 watios al día (con una dieta de 2400 calorías).

¿Y cuáles son las tres funciones que realiza nuestro cerebro?

De acuerdo a una investigación reciente de la IBM, las funciones del cerebro son tres: sensorial (qué sentimos), etológica (qué hacemos al respecto) y límbica (que significa todo ello para nosotros). Estos tres aspectos son los encargados de adquirir nueva información.

¿Qué cantidad de glucosa necesita el cerebro?

Tu cerebro representa el 2% del peso de todo tu cuerpo, por ejemplo, yo peso 75 kilos, entonces mi cerebro pesará 1.5. Kilos. Pero, aun así, a pesar de representar solo el 2% consume el 20% de toda la glucosa que produce tu cuerpo, el cerebro es un glotón; es más, es el órgano que más consume glucosa.

Sí, tu cerebro necesita azúcar, mucha azúcar. Pero no el azúcar libre o azúcar industrial (monosacáridos y disacáridos), que es el azúcar que se añade a los alimentos procesados: como las gaseosas o golosinas. Es más, la OMS (Organización Mundial de la Salud) recomienda reducir el consumo de azúcar libre a 25 gramos, es decir se debe consumir 6 cucharaditas de azúcar al día, como máximo.

Entonces te preguntarás, pero si el cerebro necesita azúcar… de dónde la voy a obtener si me prohíben consumirla.

Bien, aquí tenemos para ti una buena noticia…

No hace falta comer alimentos dulces para obtener glucosa. Nuestro cuerpo puede producir glucosa de todos los alimentos que comemos. Sí, todos los alimentos que ingerimos acaban siendo convertidos en glucosa, es decir, en energía para el organismo.

Los carbohidratos

Los alimentos que más fácilmente se convierten en glucosa son los carbohidratos. Aquí encontramos a los cereales, tubérculos, legumbres, productos lácteos, frutas y verduras. Si llevamos una dieta saludable y nuestro organismo funciona bien, no hay de qué preocuparse: el aporte de glucosa está asegurado y tendremos un corazón sano y fuerte, aunque no comamos golosinas y golosinas nunca más.

¿Sabías que el azúcar es adictiva?

En 2018, investigadores de la Universidad de California (UCLA) concluyeron que el azúcar es una sustancia adictiva, el azúcar genera dependencia al igual que las drogas. ¿Qué te parece si dejas de consumir azúcar por una semana o dos semanas o un mes? ¡Si aceptas el reto déjame un comentario!

La dopamina

Y además, un beneficio adicional de la alimentación: comer tus alimentos favoritos libera dopamina, la hormona del placer, la hormona de la motivación. Por eso cuando comes tu cerebro siente placer, siente alegría.

Y he ahí la importancia de inculcar hábitos alimenticios desde la más tierna edad. Si un niño consume comida chatarra desde la más tierna edad (en las fiestas de cumpleaños, en casa a la hora de almorzar, en la escuela cuando comen la lonchera) el niño se acostumbrará a consumir comida chatarra y sentirá placer con la comida chatarra, se creó una adicción. Pero lo bueno es que esto también funciona al revés; si el niño se acostumbra a comer cereales, frutas y verduras desde pequeño sentirá placer al consumir estos alimentos. Y el hábito le durará toda la vida. Y ese es el gran reto de la educación, tanto en las familias como en las escuelas: crear buenos hábitos.

Dopamina y depresión. Cuando una chica pelea con su enamorado se pone triste porque bajan sus niveles de dopamina. Entonces la chica se deprime y se pone a comer (pastel, helado, chocolate). ¿Por qué lo hace? Porque el cerebro está triste y le exige a la chica: necesito dopamina. Y la chica come para elevar sus niveles de dopamina.

Mucha glucosa y poca glucosa

Volvamos a la glucosa. La glucosa es necesaria pero en las cantidades adecuadas. Y aquí entra en acción otra hormona: la insulina.

La insulina

La insulina es la hormona que se encarga de regular la cantidad de glucosa en la sangre. Si la hormona cumple su trabajo todo marchará bien. Pero si la insulina no cumple su trabajo se produce exceso o deficiencia de glucosa en la sangre, con consecuencias negativas para nuestra salud. El exceso de glucosa produce diabetes que afecta a la vista, el corazón, los riñones y al sistema nervioso (y por lo tanto al cerebro). Los niveles bajos de glucosa pueden conducir a la muerte.

Cuando el cerebro pide comida nos está pidiendo ¡Auxilio!

Cuando los niveles de glucosa están bajos, las neuronas activan una señal de alarma, y tenemos hambre. Y debemos corregir la falta de glucosa ingiriendo alimentos. Si la glucosa no aumenta, se pueden dar convulsiones, desmayos o incluso un coma, y finalmente la muerte.

Es algo parecido a lo que ocurrió con el Titanic, que en su momento fue el barco más grande del mundo. Cuando se hundía, desde el Titanic se envió la señal de S.O.S., S.O.S., pidiendo ayuda. Y, todos sabemos la historia, la ayuda nunca llegó y el Titanic se hundió. De igual manera, cuando el cerebro detecta que no hay que no hay alimento, que no hay glucosa, pide auxilio, y nos dice: ¡TENGO HAMBRE! para que podamos comer y evitar, de esta manera, la muerte.

En conclusión

1. Tu cerebro consume un tipo de azúcar llamado glucosa. Tu organismo produce glucosa de todos los alimentos que consume.

2. Evita consumir productos a los que se les ha añadido azúcar libre como gaseosas, galletas o caramelos, este tipo de azúcar le hace daño a tu organismo. Fíjate en los octógonos de los productos y rechaza los que sean altos en azúcar.

3. Los alimentos que más fácilmente se convierten en glucosa son los carbohidratos; destacan la quinua, la avena y el arroz integral.

4. Pero no debes dejar de lado las grasas. Consume aceite de oliva, paltas (aguacates) y pescado.

5. Si te sientes deprimido o sin ánimos come tus alimentos favoritos, se liberará dopamina, la hormona del placer, en tu cerebro; y te sentirás mucho mejor, más activo, más motivado.

6. Obedece a tu estómago, cuando sientas hambre come algo, porque la sensación de hambre es una alerta que te envía tu cerebro pidiendo su alimento, su combustible: la glucosa.

7. Finalmente. Comer acompañado mejora la digestión y la absorción de nutrientes. Y si además cocinas y comes acompañado los beneficios serán mayores. Come y conversa, crea vínculos. Socializar afianza los efectos positivos de una dieta buena y saludable para tu cerebro.

Fuentes:

BBC


El País (Buena Vida)


La Vanguardia

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